Después de haber pasado varios días en La Serena junto a mi polola de aquella época, viajé a Santiago a pasar la Navidad y el año nuevo con mi familia en Santiago. Tomé un bus y me senté al lado de una señora, de unos 80 y algo. No tardó mucho en meterme conversa y me dijo "¿Quiere pajarete?". No sabía qué diablos era, pero me explicó que era un licor artesanal de la región de Atacama. "Bueno ya", le dije. Estaba muy ricoooo. Nos tomamos la botella completa, así que el viaje fue muy ameno. Se hizo cortito. Recuerdo que me molestaron mucho cuando llegué a Santiago, porque me decía mi familia que me quería curar la señora jajaja. Por primera vez, no celebré las fiestas de final de año con mis papás ni con mi hermano. También quería ir a ver a mi abuelita Elsa, que ya estaba diagnosticada de Alzheimer y estaba avanzando muy rápido.
Toda mi familia que está en Santiago se iba a reunir en la casa de mi Tía Marlene, excepto mi abuelita y el tata Arturo (padrastro de mi mamá). Ellos no celebraban la Navidad, pues era contrario a sus creencias religiosas (eran Testigos de Jehová), así que ni los invitaron. Para esta ocasión, el invitado especial era yo, así que fui seleccionado en el casting de viejos pascueros como el encargado de entregar los regalos. Me disfrazaron, con el típico traje rojo, barba blanca y me pusieron una almohada como panza y unos anteojos. Debo decir que transpiré muchooooo, después no podía ver nada, con los lentes empañados, la panza se me subía (parecía Pepe Cortisona). Pero tengo buenos recuerdos de esa noche... al menos de esa celebración.
Toda mi familia que está en Santiago se iba a reunir en la casa de mi Tía Marlene, excepto mi abuelita y el tata Arturo (padrastro de mi mamá). Ellos no celebraban la Navidad, pues era contrario a sus creencias religiosas (eran Testigos de Jehová), así que ni los invitaron. Para esta ocasión, el invitado especial era yo, así que fui seleccionado en el casting de viejos pascueros como el encargado de entregar los regalos. Me disfrazaron, con el típico traje rojo, barba blanca y me pusieron una almohada como panza y unos anteojos. Debo decir que transpiré muchooooo, después no podía ver nada, con los lentes empañados, la panza se me subía (parecía Pepe Cortisona). Pero tengo buenos recuerdos de esa noche... al menos de esa celebración.
Lo triste que ocurrió ese día fue que unos primos fueron a visitar a mi abuelita a su casa en Renca y la encontraron sola. Mi tata se había ido a tomar. Era alcohólico y de vez en cuando hacía cosas así. Se perdía por días... Pero en este caso, él estaba a cargo de mi abuelita, por su enfermedad. Yo no sé que tanto se le podía asignar esa tarea a él, debido a su alcoholismo. Él nunca entendió realmente la enfermedad que ella padecía. Pero la abandonó, lo cual fue gravísimo. Mis primos se llevaron a mi abuelita de ahí, para celebrar la Navidad con nosotros. Así que celebré la Navidad con ella, a pesar de todo, sin pensar en qué pasaría después.
Al otro día, 25 de diciembre, fui con ella, un tío y alguien más (no recuerdo quien era), a su casa en Renca. No sólo no había nadie. Mi tata se había llevado muchas cosas. Mi abuelita se desesperó y partió a buscarlo donde los "hermanos" de la congregación. Obviamente no había nadie en la Iglesia ese día. Preguntaba en la casa de los vecinos. Nadie sabía nada. Yo iba detrás de ella, siguiéndola, pues no quería que se extraviara. Vi su cara de desesperación y de pena. Él la había abandonado...
A partir de ese día, ella nunca más regresó a su casa, que con tanto esfuerzo compró. Cambiamos las chapas de la puerta, para que mi tata no entrará más a sacar cosas. Nunca más ella lo volvió a ver. Él sólo pudo verla en el hospital años después, cuando estaba agonizando e inconsciente. Ahí él se despidió de ella y le pidió perdón.
A pesar de ese episodio triste, creo que fue lo mejor sacarla de ahí, porque mi tata no se podía hacer cargo de ella, era un alcohólico incapaz de entender una enfermedad tan complicada como el Alzheimer. De ahí en adelante, ella vivió con mi tía, quien con mucho esfuerzo, la cuido, hasta que pudo realmente... porque también llegó un momento en que tuvimos que mandarla a un asilo, que afortunadamente quedaba a metros de distancia de la casa de mi tía. Y ahí fue donde falleció el 2012.
Me tocó ver muchas veces como ella seguía pensando en él, creyendo que había llegado el día anterior. El Alzheimer hizo que viviera siempre el presente. Pero a pesar de todos los defectos, ella siempre pensaba en él. Hasta el último día lo hizo
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