lunes, 10 de agosto de 2015

EL BESO MÁS FRÍO

Nunca antes había sentido tanto frío como en esa noche. Recuerdo que nos avisaron en la tarde del día anterior que mi abuelita Elsa había fallecido, y sólo atiné a ir a ver a mi mamá y abrazarla. "Se murió mi mamá", me dijo desconsolada y llorando. Después comenzamos los preparativos para nuestro viaje a Santiago, para ir a su funeral. Llegamos al asilo en donde vivió ella los últimos años de su vida, como a las 5 de la mañana. Entramos a su habitación y vi a mis tías y primos sentados, alrededor de la cama donde estaba mi abuelita. Estuvo varios días inconsciente antes de su fallecimiento. Luego de saludarlos a todos, me acerqué a ella y le dí un beso de despedida. Aun recuerdo ese frío. Fue el beso más frío.

Ella fue una de las personas que más he admirado, y sin embargo nunca le dije cuánto la quería realmente. Los queques, el pan amasado que le quedaba tan rico, los panqueques, los juegos, cuando me quedaba a dormir en su casa, los cariños... todos los recuerdos. Todo se fundió en ese beso tan frío. Ya no era ella, se había ido. Ya no estaba su calor... Pero aun escucho su voz en mi cabeza, aun recuerdo su mirada y sus cariños.

Descansa en paz, Elsita. 

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