viernes, 4 de septiembre de 2015

MIS PERRITOS

Pequeña

"... cuando chico viví con mi abuelita materna en Santiago, en La Cisterna. Extrañamente, se arrendó la casa con el perro jajaja (nunca he escuchado algo así jamás, voy a preguntarle a mi papá sobre esto pues quizás no era tan así). Ese perro era una cocker negra, el pelo brillante... se llamaba "Vianca". Supongo que ya se murió. No me acuerdo mucho de ella, pero si que jugaba conmigo (yo era super chico, como 5 años).

Después en Antofagasta, viví con mis abuelos paternos... ahí un día llegó "Niño Dino". Un cachorrito Dalmata. De ese si me acuerdo más, porque lo sacaba a pasear por todo lados (antes las cosas eran más tranquilas en Antofagasta, así que un niño podía hacer eso...). Pero el espacio al interior era muy chico, en el patio... y creció mucho y de verdad ya era un problema. Era muy grande. Así que, por lo que recuerdo, mi papá lo regaló a un caballero, quien se podía hacer cargo de él.

Después, llegó otro perro, aunque técnicamente era de mis abuelos paternos. El "Charly". Este era un perro guardián de la empresas donde trabajaba mi abuelo y mi papá, y recuerdo que tenía un hermano que se llamaba "Julio Iglesias". Pero la verdad es que era bien cobarde ese perro jajaja... un día, la empresa quebró y se cerró definitivamente. Y mi tata se llevó al Charly para su casa... y duró harto ese perro. Mi abuelo sobre todo lo quería mucho. Era grande igual, pero como cariñoso y obediente. Y cómo que se mandaba solo... no había como mantenerlo encerrado en la casa, así que hubo como una especie de acuerdo tácito: vivía con mis abuelos y lo alimentaban, pero lo tenían que dejar salir. Un día en una de sus salidas, lo atropellaron. Yo no supe hasta que después vi su cuerpo una bolsa de papas... fue penca ese día, pues quedó vivo el perro, pero estaba muy mal. Por suerte yo no lo viví, pero mi tío si... y llamaron a un veterinaria, para que le aplicaran eutonasia. Tuvo un final bien triste la verdad... pero lo recuerdo con cariño, sobre todo por como eran con mis abuelos.

Y finalmente, el último fue la "Pequeña". Una cocker cafe claro... que técnicamente era de mi hermano. Él quería un perro y jodio tanto que... "ya, ahí esta tu perro." Yo la vi chiquitita, y jugaba con el Charly, que ya era más grande... nunca había visto a un perro más cobarde que el Charly... se asustaba de la pequeña cocker jajaja. Bueno, con el tiempo creció (no mucho, como son los cockers... pero era muy locaaa... corría por todos lados. Y vivió como 10 años. Llegó un tiempo en que se empezó a sentir mal, y esa era por un tumor avanzado. Nunca se cruzó... nunca quiso... era chúcara. Me acuerdo que una vez le llevamos otro cocker, el "Rumpy", pues era como el Rumpy de verdad cuando tenía pelo largo jajaja... pero no se dejo... correteo al pobre perro y lo mordía. Estaba destinada a morir "solterona". Algo extraño sobre ella es que murió hace como 10 años... pero a veces la escucho. Como llamándome. En serio, en el patio... La extraño... 

Resumiendo, creo que ninguno de esos perros fueron felices completamente con nosotros, pues no le dedicábamos el tiempo que requerían ni el espacio suficiente. Así que desde que murió la Pequeña, decidimos que no íbamos a tener más animales (habían además... cuyes, conejos, hamsters), porque no teníamos tiempo ni espacio para ellos. Algún día quizás, tenga un lugar apropiado para un perrito. Él me va a elegir ;)"

Esta fue la historia de los perritos que tuve... y que se la conté a Cynthia en enero del 2014, cuando el Poroto, su perrito, estaba mal.

"cuando estas volando, las patas cortas no importa".
Itchy, Todos los perros van al cielo

Dedicado a la Vianca, al Niño Dino, al Charly, a la Pequeña y al Poroto. Gracias por darnos tantas alegrías.

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