Pero sin duda, una las cosas que hacíamos juntos y que recuerdo mucho, es que casi todos jugábamos Super Mario Bros. Hace algunas semanas atrás, en Navidad, nos habían regalado a mi hermanos y a mi un Nintendo (NES), que venía con el juego de Mario y el Duck Hunt en el mismo cartridge (ese de los patos que había que matar con una pistola naranja y si fallabas, salía un perro que se burlaba de ti). Casi todos jugábamos, desde mis primos, mis papás y mis tíos, todos. Pasábamos horas jugando. Ver a mis papás jugando o tíos fue algo insólito. La particularidad de esos juegos era que no se podían grabar las partidas, así que si salía "Game Over" en la pantalla, realmente tu turno había terminado y el otro comenzaba de cero. La idea era "darlo vuelta", derrotando a Koopa y rescatando a la princesa. Y tampoco había que hacer trampas usando las "Warp Zones", que te permitían saltar de mundos.
Yo fui el primero que logró dar vuelta el juego. Ese fue quizás uno de mis días más felices que he tenido en mi vida. Me había costado tantooooo. Pero ahora que lo pienso, sin lugar a dudas, lo mejor de todo fue que toda mi familia estuvo ahí conmigo, haciéndome barra. Pasar ese momento con ellos fue increíble, más allá del juego de video, pues hicimos tantas cosas ese verano, que se convirtió en algo imborrable en mis recuerdos y todo se coronó de manera perfecta cuando vi que finalmente Mario rescató a la princesa. Ese fue mi primer videojuego que di vuelta en mi vida y sin duda, es al que más cariño le tengo por todos los recuerdos que aparecen en mi mente de ese gran verano. ¡Gracias Mario!

No hay comentarios:
Publicar un comentario