domingo, 22 de noviembre de 2015

ALZHEIMER

"Is it all in that pretty little head of yours?
What goes on in that place in the dark?"
Elvis Costello, Veronica

Mi dos abuelas fueron diagnosticadas de Alzheimer. Eso es  algo que no puedo entenderlo aun... ni aceptarlo. Mi abuelita materna Elsa murió el 2012, pero aun siento que fue ayer. Aun recuerdo el beso que le di en su mejilla y su rostro estaba muy frío. Ya se había ido. Era sólo su cuerpo. Si bien es cierto, ella estaba en Santiago y yo en Antofagasta, muchas veces viaje a verla y la verdad es que vi el deterioro que estaba sufriendo. Recuerdo que en una ocasión, cuando uno esta con toda la rabia y no entiendes muchas cosas de esta enfermedad, sólo atine a llorar en los brazos de una tía y abrazarla, y mi abuela estaba al lado mío, pero nunca se dio cuenta que yo estaba llorando por ella. Por alguna razón, ella miraba a otro lado cuando yo lloraba y lloraba. Pero cuando se volteó a verme, yo sólo sonreí, pero por dentro estaba destruído. Hace unos días atrás volví a llorar mucho por mi otra abuelita, mi abuela paterna Pilar. Su proceso de deterioro ha avanzado agresivamente durante las últimas semanas y muchas cosas las he tenido que asumir, que me han afectado emocionalmente. Pasé por todas las etapas con ella y ahora estoy en una etapa en que no le doy "mucha bola", pues me habla de cosas que no son ciertas, me inventa historias cotidianas que no son reales (muchas historias que inventa, que si fueran ciertas, traerían muchos problemas, reales problemas) y yo trato de no hablar de eso con ella y sólo le cambio el tema, pero es muy duro, pues estoy yo super consciente del deterioro que tiene... y también estoy claro en como va a terminar esto.

Es como ver a una vela consumirse delante de mis ojos, que poco a poco empieza a perder su luz, que poco a poco se va gastando.

La verdad es que no tengo consuelo sobre esto, pues yo se que es parte de la vida despedirse de tus abuelos y tengo que aceptarlo, pero no por eso me deja de doler. El olvido será parte de su día a día... hasta que fallezca y su cuerpo se olvide de ella. Ese dolor estará en mi siempre. Es el mismo dolor que tengo al darme cuenta que mi abuelita Elsa ya no está. Pero ella está en mi mente y corazón, al recordar su cariño en forma de juegos, queques, pan amasado, comidas, risas, abrazos y besos...

Te extraño Elsa y ya te estoy extrañando Pilar... 

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